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dimarts, 1 de desembre del 2015
dijous, 18 de juny del 2015
Legitimidad institucional y sistema electoral
Este fin de semana se han a constituido los ayuntamientos valencianos y en días asistiremos a la sesión de investidura del president de la Generalitat. Lo haremos en un clima de normalidad institucional. En el que nadie ni ningún colectivo cuestionará la legitimidad de los alcaldes investidos por las votaciones plenarias. Hace cuatro años en el marco de una campaña de deslegitimación institucional se puso en cuestión las mayorías absolutas que no superaban el cincuenta por cien de los votos emitidos. De esta manera se señaló como ilegítimos a esos alcaldes, que electos por el pleno, en algunos casos sus amplias mayorías no sumaban la mistad más unos de los votos emitidos. Esta tesis fue llevada a extremos hilarantes en los que para reducir la percepción de los apoyos obtenidos se llegaban a computar los votos no emitidos de tal forma que el porcentaje se calculaba del total del censo. Alcanzando un extremo de absurdo al contar los votos de los que no habían votado. Al igual que sostener que aquellos que no votan una opción lo que están es votando en contra de la misma. Nadie cuestionará la legitimidad de la investidura de Puig candidato de un PSPV que obtuvo apenas un 20 % de los votos o de alcaldes que sus candidaturas alcanzaron porcentajes incluso inferiores al citado.
El verano pasado se tildó de oportunista la propuesta de elección directa de los alcaldes. Sin embargo tras las elecciones y las contradicciones surgidas en los pactos son muchos los ciudadanos que ahora reclaman una modificación en este sentido. La reforma del sistema electoral empieza a desaparecer de las agendas de las formaciones que ayer se veían perjudicadas por un sistema que hoy les aupa al poder. La reforma integral del modelo electoral es un debate presente socialmente y debe orientarse siempre hacia una mejora de la representatividad y de la percepción de la misma. La reforma electoral en todo caso se engloba en un ámbito más profundo que es el de las reformas a favor de la recuperación política y este pasa necesariamente no sólo por la adopción de medidas concretas sino por un funcionamiento que sea capaz de canalizar la participación y de involucrar en el funcionamiento institucional sin voluntad de deslegitimarlo y si por el contrario para mejorarlo.
Publicado en: Levante EMV
divendres, 12 de desembre del 2014
Elección directa de alcalde: qué se propone en España y cómo se hace en otros países
El Gobierno quiere impulsar y aprobar esta reforma antes de las municipales
PSOE, UPyD y CiU han incluido esta propuesta alguna vez en sus programas
El PP apuesta por primar al ganador; PSOE y UPyD prefieren segunda vuelta
Hay eleccion directa de alcaldes en Francia, Italia, Reino Unido y Alemania
La Constitución española marca que la elección de los alcaldes la harán los concejales o los vecinos (artículo 140). Pero es la ley electoral de 1985 la que determina que el alcalde será el candidato más votado en el pleno municipal; es decir, en la práctica al alcalde de un municipio lo eligen los concejales a los que previamente han votado los ciudadanos en listas cerradas.
Es este el principal aspecto que el PP quiere modificar en el inicio del próximo curso político, a pocos meses de las elecciones municipales previstas para la primavera de 2015: buscar una elección directa del alcalde, al margen de los pactos postelectorales entre candidaturas.
Sin embargo, no hay una única fórmula para hacer esto posible entre los partidos que han propuesto este tipo de elección en España en algún momento y las puestas en práctica en otros países.
PP: alcalde con el 40% de los votos y bonus de mayoría
La intención del Gobierno del PP es comenzar las negociaciones en el Congreso con el resto de grupos a partir de septiembre, y el presidente del Ejecutivo y de los ‘populares’, Mariano Rajoy, espera que la reforma esté lista para las municipales de mayo.
La fórmula definitiva, según dicen, se quiere elaborar de acuerdo con los grupos parlamentarios en el Congreso. Aquella de la que parten los ‘populares’, según lo publicado en varios medios, se dirige hacia un mecanismo de elección que garantice la Alcaldía al candidato que obtenga un porcentaje elevado de los votos, del 40% y una ventaja clara y apreciable con respecto a la segunda fuerza más votada, en principio superior a cinco puntos -el PP hizo una propuesta en 2010 en que condicionaba la elección directa a ese apoyo mínimo y una ventaja de siete puntos-.
El PP no establece por defecto la segunda vuelta, sino que solo sería partidario de recurrir a ella si el partido más votado no alcanza el 40% de los votos, aunque tampoco se cierra a discutir implantarla.
A este partido ganador se le daría automáticamente la mitad más uno de los concejales, es decir, la mayoría absoluta. De este modo, se impediría que un acuerdo de otros partidos acabe desplazando a la lista más votada. El resto de concejales se repartirían entre los demás partidos siguiendo la fórmula proporcional de la ley D’Hondt.
Hay que recordar que, actualmente, se exige a un partido o agrupación sumar al menos el 5% de los votos para poder tener representación en los ayuntamientos, y nada se ha dicho de alterar ese umbral.
El PSOE quiso elección directa en dos vueltas hace una década
El PSOE que dirige Pedro Sánchez se opone frontalmente a la reforma electoral que sugiere el PP, por sacarla a colación a pocos meses de unas elecciones y sin poner como condición imprescindible el consenso con otros partidos.
Pero lo cierto es que la idea de la elección directa de alcaldes no es nueva entre los socialistas, que la propusieron en el Congreso en 1998 y la incluyeron en sus programas electorales para las municipales de 2003 y las generales de 2004.
Los socialistas plantearon en tiempos de Zapatero la elección directa de los alcaldes en votación diferente pero simultánea a la de los concejales, “en un sistema de doble vuelta que refuerce la gobernabilidad de los ayuntamientos”.
A la segunda vuelta de estas elecciones irían "exclusivamente" los cabezas de lista de las formaciones que hubieran obtenido más del 15% de los votos en la primera vuelta.
Entendía el PSOE que "esta fórmula permitiría las alianzas entre candidaturas y significaría que dichos pactos y la conformación de mayorías, que ahora se establecen intramuros del Ayuntamiento, se sometan al veredicto popular".
En 2004, también abogaban por desbloquear las listas electorales y reconocer al elector la facultad de expresar una o varias preferencias entre los candidatos de la lista elegida.
UPyD: alcalde en elección directa pero con mandato limitado
La formación que lidera Rosa Díez ya llevó en su programa electoral de 2011 la elección directa del alcalde, pero "en dos vueltas, algo muy distinto a lo que propone el PP", según ha recordado uno de sus ediles en Alicante, Fernando Llopis.
La propuesta de UPyD pasa por la elección directa del alcalde por los ciudadanos en dos vueltas en caso de que ninguno haya obtenido la mayoría absoluta -es decir, más del 50% de los votos- en la primera votación. En la segunda vuelta se elegiría entre los dos candidatos más votados.
Según UPyD, habría que aprovechar la ocasión de una reforma electoral para poner en marcha las listas electorales desbloqueadas con voto preferencial, de modo que el votante puede alterar en su papeleta el orden de los candidatos propuestos por los partidos políticos o las agrupaciones electorales.
Aún más, proponen que se limite el mandato de los alcaldes a dos legislaturas, redistribuir las competencias municipales entre el alcalde y el Pleno de la Corporación, de modo que la función ejecutiva corresponda al alcalde y las funciones normativas, presupuestarias y de control, al Pleno municipal.
CiU, a la alemana: un votante, dos votos
CiU también está entre los partidos que apoya la elección directa de alcaldes y de hecho, el portavoz de los nacionalistas catalanes en el Congreso, Josep Antoni Duran Lleida, ha saludado el debate abierto por Rajoy.
Su partido ya lo contemplaba en su programa de las generales de 2011, en el que abogaba por una transformación de los hábitos electorales españoles: un sistema electoral mixto -inspirado en el alemán-, en el que cada elector emite dos votos: uno para elegir la lista única propuesta por cada partido; y otro para elegir a un candidato individual en cada distrito -esta propuesta dividiría los municipios en distritos electorales-.
Sobre el papel, este segundo voto tiene como gran ventaja que propicia una relación mucho más personal y estrecha entre el candidato que se presenta en el distrito ante sus votantes, lo que le independiza, al menos en teoría, de la disciplina de partido para pasar a rendir cuentas principalmente a sus vecinos.
En su propuesta, CiU apostaba además por incluir listas abiertas en municipios hasta un determinado número de habitantes y, de paso, crear una circunscripción única catalana para las elecciones europeas.
La elección directa en otros países de Europa
Este modo de elegir alcaldes en segunda vuelta se practica con múltiples variantes en varios países de nuestro entorno. Las reglas, en ocasiones complejas, difieren incluso dentro de cada Estado y, en todo caso, intentan responder a las atribuciones y competencias que la ley da a la figura del regidor municipal y a responder al sistema electoral general del país.
La elección de alcaldes en Alemania, Francia e Italia exige la celebración de una segunda vuelta si ningún candidato logra mayoría absoluta, pero en general la lista más votada al primer intento no recibe una prima extra de concejales, como sugiere el PP con su propuesta de reforma electoral.
En Francia, nación nítidamente presidencialista, las elecciones municipales combinan sistema mayoritario y proporcional y dependen también del tamaño de los municipios. Las listas que logran más del 50% de los votos (con la participación de más del 25% de los inscritos) se llevan la mitad de los concejales, y el resto se reparte de forma proporcional entre esa misma lista y las siguientes que hayan logrado más del 5%.
Si no hay mayoría absoluta a la primera, se celebra una segunda vuelta en la que entran los partidos que obtuvieran más del 10% de los votos en la votación anterior y pueden fusionarse las que tuvieron más del 5%.
En Grecia se usa este mismo sistema de bonus al ganador para favorecer las mayorías absolutas y evitar la fragmentación, tanto en las elecciones municipales como en las legislativas.
En Italia, en municipios de más de 15.000 habitantes, los votantes eligen dos listas, una al Pleno y otra para elegir alcalde. Aquí también operan las primas. El partido que apoya al alcalde elegido obtiene un bonus del 60% de los concejales para asegurarse así la gobernabilidad del municipio. Si ningún candidato llega a la mayoría absoluta, los dos más votados van a una segunda vuelta quince días más tarde de la que sale el ganador. El alcalde tiene un límite de dos mandatos.
En Alemania no existe una ley única que regule el proceso electoral, ni tampoco hay una ley que impida las alianzas para gobernar en los Ayuntamientos. En 12 estados federados, el regidor es elegido por mayoría absoluta y, si ningún candidato obtiene ese resultado en la primera vuelta, los dos más votados tienen que ir al balotaje (la segunda vuelta), donde les bastará la mayoría simple. En otros cuatro Estados, los alcaldes son elegidos por los Parlamentos locales. Los mandatos están limitados, en períodos que oscilan de los cinco a los diez años.
En el Reino Unido, en las elecciones locales, los electores deciden entre uno y tres nombres, según el tamaño de las circunscripciones. Para elegir al alcalde, se puede votar hasta dos candidatos (aunque no es obligatorio). Si uno obtiene más del 50% de los votos, resulta elegido automáticamente. En caso contrario, se tiene en cuenta la segunda preferencia, de forma que gana quien obtenga más votos en total al combinar los sufragios de primera y segunda preferencia.
Los sistemas que funcionan con un voto preferencial, en el que los ciudadanos tienen la posibilidad de ordenar a los candidatos de más preferidos a menos, equivalen así a una segunda vuelta instantánea. Algunos länder de Alemania o en Noruega se dan tantos votos al elector como cargos ha de elegir y hasta es posible el voto acumulable.
En ese sentido, es único -y de complejo recuento- el sistema de voto único transferible de Irlanda (e Irlanda del Norte): el voto de un elector se le asigna inicialmente a su candidato favorito, y si el candidato hubiera sido ya elegido o no supera la cuota de votos, todos los votos sobrantes se transfieren según las preferencias seleccionadas por el elector.
Fuente: RTVE
dimecres, 3 de setembre del 2014
El PP se plantea una segunda vuelta si nadie saca el 40 % en las locales
La reforma de la ley electoral que está cocinando el Partido Popular es, por ahora, secreto de Estado en los matices, aunque la letra gruesa que ha trascendido ha sido ya suficiente para provocar una polémica con ribetes de escándalo. La «elección directa de alcaldes» en terminología de los populares, un «golpe de Estado municipal» para la oposición contempla que el candidato que alcance el 40% de los votos será automáticamente el dueño de la vara de mando porque se le primará de tal forma que tendrá la mitad más uno de los concejales, según explicaron ayer fuentes populares. Las mismas indicaron que en el caso de que ninguno de los contendientes en la carrera hacia la alcaldía alcance el 40%, la reforma podría contemplar que se celebrara una segunda vuelta, a la francesa, en la que concurrirían los dos aspirantes más votados. En ese caso, el reparto de concejales se efectuaría en función de los resultados de esa primera elección con un factor corrector al alza para los dos finalistas.
La doble vuelta entre los candidatos con más predicamento si nadie alcanza la mayoría absoluta, fue reivindicada por los socialistas y hasta incluida en el programa electoral. En todo caso, no hay nada definitivo, advierten desde el PP, partido que está abierto a escuchar propuestas, según han reiterado desde el Gobierno y desde el partido. El propio presidente Mariano Rajoy apuntó que no se abordaría la reforma sin contar con el consenso de los partidos.
El líder del PSPV, Ximo Puig, arremetió ayer contra la iniciativa del PP basada, dijo, «en un análisis de los resultados para conservar la mayoría política cuando han perdido la mayoría social».
«40 no puede ser más que 60»
«Democráticamente 40 no pueden ser más que 60, por lo que no es razonable en términos democráticos que a meses de las elecciones se cambien las reglas del juego». «El PP está a la desesperada y quiere mantenerse en el poder aunque sea costa de la democracia», denunció Puig, quien acusó a «Fabra, Barberá y Rajoy» de estar «jugando con fuego». «En vez de ser responsable, Rajoy es un bombero pirómano que quiere abrir otro frente más de deslegitimación y deterioro de la democracia representativa», lamentó.
El dirigente socialista acusó a la alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, de practicar el «cinismo sin límite» cuando critica la posibilidad de pactos de izquierda para desalojarla del poder. «Ella llegó a alcaldesa [en 1991 merced al acuerdo entre PP y Unión Valenciana] por un pacto cuando sacó 1 concejal más que Lizondo y 4 menos que Clementina Ródenas», denunció Ximo Puig.
Autor: F. Arabí
Publicado en: Levante EMV
dijous, 28 d’agost del 2014
El PP apela a Suárez para justificar su reforma electoral
Presentó un proyecto de ley que preveía
la designación automática del cabeza de lista
la designación automática del cabeza de lista
Los 'populares' recuerdan que en 1998 los socialistas
también plantearon un cambio
también plantearon un cambio
"En varios países de nuestro entorno,
como Francia y Portugal, ya se contempla"
como Francia y Portugal, ya se contempla"
El PP invoca a la Constitución y el legado político del ex presidente Adolfo Suárez para argumentar la decisión de Mariano Rajoy de aprobar y comenzar a aplicar una reforma electoral que permita gobernar en los ayuntamientos a la lista más votada, aunque no obtenga el respaldo del principal partido de la oposición.
El borrador de moción que el PP ha remitido a sus grupos municipales manifiesta que la Carta Magna ya contempla la posibilidad de que los alcaldes sean elegidos directamente por los vecinos y rememora que, en 1978, Suárez presentó un proyecto de ley de elecciones locales donde se preveía «la designación automática como alcalde del cabeza de lista de la candidatura más votada». No fue finalmente aprobado, puntualizan en el texto, pero «lo cierto es que en varios países de nuestro entorno, como Francia y Portugal, se contempla».
Los populares apelan al artículo 140 de la Constitución para apuntar también que ya se prevé que los alcaldes «serán elegidos por los concejales o por los vecinos». Y recuerdan que en 1998 el Grupo Parlamentario Socialista planteó una proposición de ley orgánica para modificar la situación actual -donde la suma de otras opciones puede desplazar al candidato con más votos-, en la que proponía cambios sustanciales como «el establecimiento de una prima electoral para el grupo del alcalde ganador o una segunda vuelta».
La iniciativa caducó porque se disolvió la Cámara, señalan. Pero -apunta la moción- el PSOE incluyó la elección directa del primer edil en el programa electoral de 2004. «De hecho», indica «fue la propuesta estrella al inicio de la redacción del Libro Blanco para la reforma del régimen local que, como tantas otras del Gobierno de Zapatero, fue incumplida».
Desde Santiago de Compostela, el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, en rueda de prensa junto a la canciller alemana, Angela Merkel, aseguró ayer que o los socialistas estaban «muy equivocados» entonces o la propuesta «no es tan mala», máxime cuando se aplica en varios países «importantes» de la UE.
Es «mucho mejor», señaló, que sea alcalde quien es elegido por los ciudadanos que quien es fruto de pactos entre tres, cuatro, cinco o seis partidos. Rajoy se reunirá con la dirección del PP para acabar de definir la propuesta. PSOE e IU han avanzado que no se sentarán a negociar.
Artículo de: Marisol Hernández
Publicado en: El Mundo
dimecres, 20 d’agost del 2014
El Gobierno prevé que en 2015 haya elección directa de alcaldes
Arenas reta a Sánchez a que
"presente una propuesta más democrática"
que esa
El Gobierno tiene la voluntad de impulsar la reforma legal necesaria que establecerá que en los Ayuntamientos gobierne la lista más votada, y con vistas a ello el PP va «a dialogar hasta la extenuación para conseguir un acuerdo». Son palabras del vicesecretario de Asuntos Territoriales del Partido Popular, Javier Arenas, que en declaraciones a ABC subrayó ayer que en septiembre se intensificarán las negociaciones con todos los grupos parlamentarios con el fin de consensuar una fórmula que garantice el máximo respeto a la decisión de la mayoría en la elección de alcaldes. Esa fórmula podría introducir mecanismos de segunda vuelta como los que ya se utilizan en otros países de Europa, o también otorgar la alcaldía al candidato que obtuviera una ventaja «clara y apreciable» con respecto a la fuerza inmediatamente posterior, que los estudios que realizan en el PP situarían en un margen «superior a cinco puntos».
La consigna es el diálogo. No obstante, otras fuentes del PP que prefieren no ser identificadas han avanzado a este diario que los cambios se llevarán adelante para su aplicación en los próximos comicios municipales con o sin compañía de otras formaciones, particularmente del PSOE. Su recién estrenado secretario general, Pedro Sánchez, proclamó la pasada semana un «no ahora, y no en el futuro» a esta modificación tras entrevistarse en La Moncloa con el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, que a su vez insistió el pasado viernes en no dar por cerrada la vía del pacto con los socialistas.
Arreglos en despachos
El jefe del Ejecutivo lo hizo habida cuenta de que en sus programas para los comicios municipales de 2003 y los generales de 2004 estuvo presente, aunque lo abandonó a partir de 2007, cuando vio abierta la posibilidad de desplazar al PP a través de pactos con IU o los nacionalistas.
«El PSOE está habituado a resolver las elecciones municipales desde los despachos y no con los ciudadanos... es muy cómodo hacer una "segunda vuelta" en conversaciones con IU», lamentó Javier Arenas, que avanzó que el PP no descarta «ninguna fórmula, siempre que pase por la voluntad popular y por las urnas».
La literalidad del programa con el que se presentó José Luis Rodríguez Zapatero en 2004 proponía «elección directa de los alcaldes, en votación diferente pero simultánea a la de los concejales, en un sistema de doble vuelta que refuerce la gobernabilidad de los Ayuntamientos y en el que se reconozca el derecho de sufragio a todos los que residan legalmente en España».
«No» presente y futuro
En vista de aquella determinación y del rechazo absoluto exhibido ahora por el líder socialista —y antes que él, por su predecesor, Alfredo Pérez Rubalcaba o la presidenta de Andalucía, Susana Díaz— Javier Arenas ha tachado de «incomprensible y cínica» la postura del PSOE.
«Reto al señor Sánchez a que presente una propuesta más democrática que la nuestra. No se puede entender que el señor Sánchez, sin ninguna mayoría absoluta, sea hoy secretario del PSOE y sin embargo se oponga a que una mayoría amplia de ciudadanos elija a su alcalde», añadía el responsable de Asuntos Territoriales del PP.
Dentro de la defensa de la elección directa de alcaldes que plantean los populares -y que ya formularon en 2010, cuando estaban en la oposición-, se prevé la presentación a partir de septiembre en todos los ayuntamientos de una moción que destaque que ese sistema «se funda en la búsqueda de una mejor gobernabilidad, de una mayor identificación del alcalde con los electores y de un reforzamiento del ayuntamiento como institución destinada a proporcionar servicios a los ciudadanos».
Lejos de esa lectura, la negativa del PSOE fue, no obstante, reforzada ayer por su secretario de Organización, César Luena, quien en rueda de prensa en Ferraz dijo que esta iniciativa activada a pocos meses de las elecciones municipales «demuestra el miedo del PP a la democracia». «Nosotros lo que creemos es que la estabilidad en las normas es una parte muy importante para que la democracia funcione bien, y la derecha del PP está muy acostumbrada a cambiar las normas».
Articulo escrito por: L.L Caro
Publicado en: ABC
Rajoy está dispuesto a aprobar sin el PSOE la elección directa de alcaldes
El presidente hará en septiembre una
propuesta a los grupos parlamentarios
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| Peridis; El País: 20 de agosto 2014. |
El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, está dispuesto a seguir adelante con la reforma de la ley electoral para modificar el actual sistema de elección de los alcaldes, a pesar del rechazo rotundo del PSOE, según explican diversos dirigentes y miembros de la ejecutiva del PP. Rajoy ha ordenado a responsables de su partido que sigan trabajando para presentar en septiembre esta propuesta dentro de un plan de regeneración democrática o de mejora del funcionamiento de las instituciones, añaden dichas fuentes. Escuchó directamente del nuevo líder del PSOE, Pedro Sánchez, en su reunión de La Moncloa en julio el rechazo rotundo del principal partido de la oposición. Entonces no desveló a Sánchez si seguiría adelante, pero ha hecho caso omiso de ese rechazo y ha puesto en marcha la medida y está dispuesto a avanzar para que se aplique ya en las municipales de mayo de 2015.
Fuentes de la dirección del PP aseguran que habrá una ronda de reuniones con todos los grupos para exponerles estas medidas, que incluirán otras novedosas que ya han sido ultimadas, y con disposición para escuchar algunas más. “Retamos al PSOE y a la izquierda a que presente propuestas más democráticas que la nuestra y que garanticen la elección directa por los ciudadanos”, aseguró a este periódico Javier Arenas, vicesecretario de Política Autonómica y Local del PP. No está decidido si la negociación será entre partidos o con el Gobierno y en función de eso y de si hay acuerdo la propuesta se concretará en un proyecto de ley del Ejecutivo o una proposición de ley firmada por varios grupos.
La intención, siempre según fuentes del PP que trabajan en la propuesta concreta, es la de sentarse con el PSOE y buscar un acuerdo global. Algunas medidas como la de establecer por ley que deban abandonar sus cargos públicos los que vayan a sentarse en el banquillo ya están en trámite en el Parlamento y otras como la reforma electoral o la reducción del número de aforados deben ser incluidas en otras.
El PP tiene mayoría suficiente en el Parlamento para sacar adelante estas propuestas, pero nunca antes en democracia se ha cambiado la ley electoral sin acuerdo entre los dos grandes partidos. Lo más parecido ocurrió recientemente cuando María Dolores de Cospedal, presidenta de Castilla-La Mancha y número dos del PP, aprobó una reforma del Estatuto que afectaba al modelo electoral solo con los votos de su partido y sin consenso, lo que no había sucedido nunca desde 1978 en ninguna comunidad.
Hasta el momento, el PSOE ha rechazado de plano la reforma electoral que planteó Rajoy por primera vez en junio. Por eso, fuentes socialistas explican que pedirán que la reforma de la ley electoral se saque del paquete global de medidas de regeneración, por entender que es ajena al asunto y, además, solo pretende favorecer al PP. Sánchez anunció este martes en Ibiza que en septiembre presentará también “medidas radicales de limpieza democrática”.
Desde que Rajoy hizo pública su propuesta, destacados dirigentes del PP se han pronunciado a favor de seguir adelante en todo caso. El más significativo ha sido el presidente de la Xunta y del PP gallego, Alberto Núñez Feijóo, que pidió que se apruebe la propuesta aunque sea sin respaldo de los socialistas. También los populares valencianos están presionando a Génova en el mismo sentido. Otros como el presidente de Extremadura, José Antonio Monago, pidieron que se haga solo si hay consenso. Y destacados dirigentes del PP dan por hecho que Rajoy está decidido a ir hasta el final con su propuesta.
Fuentes populares explican que no hay una fórmula cerrada para modificar la elección de alcaldes y que trabajan en varias opciones que, además, podrían modificarse en la negociación con los otros grupos. Por ejemplo, aseguran que una opción para intentar lograr el apoyo de los socialistas sería establecer una segunda vuelta entre las dos listas más votadas siempre que ninguna haya alcanzado un porcentaje claro que, por ejemplo, podría ser como mínimo del 40%. Si algún partido en primera instancia llegara a ese porcentaje tendría la alcaldía y el control del Ayuntamiento sin necesidad de segunda vuelta. “Que la segunda vuelta no se haga en los despachos”, explica el PP.
Este martes se abrió una pequeña grieta en el rechazo del PSOE a esta reforma, porque el coordinador del Consejo Territorial del PSOE de Andalucía, Juan Pablo Durán, admitió que esa reforma sea estudiada para 2019, es decir, no para las próximas municipales, sino para las siguientes. El PP descarta totalmente esta opción.
Para esta reforma legal y otras que puedan proponerse, el Gobierno dispone del tiempo justo para la tramitación parlamentaria. En la legislatura solo quedan dos periodos de sesiones parlamentarios completos: el que empieza en septiembre y acabará en diciembre y el de enero de a julio de 2015, para que las elecciones generales sean en noviembre. La reforma de la ley electoral deberá pasar por el trámite de informes no vinculantes si se aprueba en Consejo de Ministros y el posterior en el Congreso y el Senado, con tiempo justo de que esté listo antes de las municipales de mayo de 2015 para que entre en vigor.
Después de su reunión con Sánchez, Rajoy siguió defendiendo su propuesta y ni siquiera se dio por enterado del rechazo del PSOE: “Ese tema no está cerrado con el partido socialista”.
Así elige Europa a sus alcaldes
El sistema electoral en el Reino Unido, tanto en lo que concierne a las municipales como a las legislativas, es nítidamente mayoritario: el primero que llega, gana; esto es, se impone el candidato más votado, con independencia de que tenga o no mayoría absoluta. En el caso concreto de los comicios locales, los electores deciden entre uno y tres nombres, según las circunscripciones, y el aspirante o aspirantes son elegidos a tenor del número de sufragios obtenidos.
En Alemania no existe una ley única que regule el proceso electoral, ni tampoco hay una ley que impida las alianzas para gobernar en los Ayuntamientos. En 12 estados federados, el regidor es elegido por mayoría absoluta y, si ningún candidato obtiene ese resultado en la primera vuelta, los dos más votados tienen que ir al balotaje (la segunda vuelta), donde les bastará la mayoría simple. En otros cuatro Estados, los alcaldes son elegidos por los Parlamentos locales.
En Francia, las elecciones municipales son una combinación entre los comicios mayoritarios a dos vueltas y los proporcionales. Las listas que logran más del 50% de los votos (con la participación de más del 25% de los inscritos) se hacen con la mitad de los puestos de consejeros municipales, una modalidad denominada “prima mayoritaria”, y el resto se reparte de forma proporcional entre esa misma lista y las siguientes que hayan logrado más del 5%. En caso de no alcanzar ninguna lista la mitad de los votos, lo más frecuente, se celebra una segunda vuelta, en la que pueden mantenerse las que obtienen más del 10% de los sufragios en primera, y pueden fusionarse las que obtienen más del 5%.
En los municipios de Italia de más de 15.000 habitantes los electores pueden votar solo para el alcalde (poniendo la cruz sobre el candidato que prefieran) o también para la asamblea municipal (poniendo la cruz sobre el símbolo de uno o dos partidos). Si ningún candidato alcanza la mitad de los votos más uno, se celebra una segunda ronda entre los dos candidatos más votados.
Artículo escrito por: Fernando Garea Baragaño
Publicado en: El País
divendres, 8 d’agost del 2014
Los expertos discrepan del alcance de la reforma que propone el PP
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| Mariano Rajoy. / ARTURO WONG (EFE) |
¿Qué significa que gobierne la lista más votada? Según cómo se plantee podría querer decir cosas distintas. El Partido Popular ha lanzado el debate sin ofrecer una propuesta con letra pequeña y tanto los expertos consultados como las federaciones de municipios y provincias sondeadas por este periódico consideran que estudiarla es algo aceptable (el PSOE lo ha planteado en el pasado). Sin embargo, discrepan sobre su alcance.
Ignacio Lago Peñas, profesor de Ciencia Política en la Pompeu Fabra de Barcelona, recuerda que en el ámbito local la personalización política es más acentuada alrededor de la figura del alcalde. “Sería una reforma de muchísimo calado, un cambio en las reglas del juego en mitad del partido que previsiblemente beneficiaría a quien concentra el voto, como el PP, PNV o CIU en detrimento de quién está en tercer o cuarto lugar, como ocurre con IU o UPyD”. Según Lago Peñas, que el Gobierno de un Ayuntamiento sea para la lista más votada podría articularse con una bonificación de concejales para esa lista, lo que “distorsionaría las preferencias de los ciudadanos”. Este experto en analizar las consecuencias políticas de las leyes electorales recuerda que esto era así durante la II República, donde la lista más votada conseguía el 60% o 70% de representatividad, lo que forzaba de partida la existencia de coaliciones. Algo que, de plasmarse en la Ley Electoral, tendría efectos “mecánicos y estratégicos”. Entre los primeros, impulsaría que los partidos políticos minoritarios tendrían claro que no llegarían a colocar a un alcalde de los suyos. “En cuanto a los estratégicos, sería un incentivo fortísimo para aglutinar a las fuerzas de izquierda”, algo que podría volverse en contra del PP, según este experto.
Íñigo de la Serna, presidente de la Federación de Municipios y Provincias y alcalde de Santander (PP), cree que “se ajusta mucho más a lo que es la democracia y acerca el Gobierno del municipio a la voluntad de los ciudadanos”. El presidente del organismo que aglutina a los 8.117 alcaldes españoles recuerda que “es una propuesta abierta que ha hecho el PP y no es la primera vez que lo plantea”, y ataca que en ocasiones los votantes se ven traicionados porque las siglas a las que apoyan se alzan con la alcaldía mediante pactos con partidos que tienen programas distintos. Sobre la urgencia de esta reforma, lanzada a menos de un año de las elecciones municipales, De la Serna mantiene que “el Gobierno sigue planteando otras reformas de calado”.
La catedrática de derecho Constitucional María Luisa Baguer considera que una reforma hacia esa dirección atajaría lo que llama el “efecto perverso”, de que a través de pactos se consigan mayorías absolutas de partidos ideológicamente dispares. “No me parece ningún disparate, ni que beneficie solo al PP”, asegura.
A falta de datos concretos sobre cómo se llevaría a cabo, otro de los mecanismos electorales para conseguir lo que proponen los populares pasa por una segunda vuelta electoral que eliminase a los partidos que no hubiesen conseguido en la primera un porcentaje determinado de los votos. “La doble vuelta presenta un gasto enorme”, reflexiona el profesor Victoriano Ramírez González, director del Grupo de investigación en Métodos Electorales de la Universidad de Granada. Contrapone este sistema, aplicado en Francia, al llamado Majority Judgment o de la mediana, propuesto recientemente por el economista Michel Balinski, que permite que compitan “muchos candidatos” sin que ello suponga una división de los votos. “Este método propone establecer calificativos a un candidato tales como: excelente, muy bueno, bueno, aceptable o rechazable, de tal forma que sean muy fáciles de entender por los electores sin necesidad de explicación alguna y además no dan lugar a confusión, como podría ocurrir con las puntuaciones numéricas”. Con esta fórmula, dice, cada partido podría presentar a más de un candidato y serían los electores los encargados de designar al de sus preferencias.
“En el ámbito local real”, apunta Francisco Velasco, profesor de Derecho Administrativo en la Universidad Autónoma de Madrid, “los liderazgos no son tanto de partidos”. Considera que desde el punto de vista teórico no sería una mala idea porque, en ocasiones, “el modelo obliga a los partidos a apoyar a candidatos que a menudo no respetan el ámbito de decisión local”. Es decir, que no siempre un alcalde toma decisiones en clave local sino de partido, y una reforma encaminada a evitarlo sería bienvenida.
Varios expertos consultados lanzan además la siguiente reflexión: con un sistema electoral que se aplica con continuidad en todos los escalones del Gobierno —elecciones generales, autonómicas y locales— dando hueco a las minorías, la reforma debería extenderse a todos esos ámbitos o, de lo contrario, sería muy difícil de justificar ante la opinión pública. En cualquier caso, hay unanimidad en solicitar sosiego. “Un cambio de estas características requiere tiempo, reflexión”, apunta Lago Peñas.
El catedrático de Constitucional Javier Pérez Royo se pronuncia en contra: “Tenemos un sistema que funciona a través del consenso, de la búsqueda de pactos, no podemos alterarlo así como así”. Apunta además a que la reforma conllevaría una cadena de cambios y pone un ejemplo: “Un alcalde no puede aprobar el presupuesto con la mayoría del pleno en contra”.
Autora: Maria Fernández Lago
Publicado en: El País
dijous, 31 de juliol del 2014
Montoro abre la mano con los alcaldes
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| Montoro, Cospedal, Arenas, Cobo y alcaldes del PP tras la reunión. / JUANJO MARTIN (EFE) |
Se acercan las elecciones municipales de 2015 y los alcaldes que están en buena situación financiera quieren tener margen para gastar más y así poder enfrentarse mejor a esos comicios. Pero la ley de estabilidad les limita el techo de gasto. Varios alcaldes importantes del PP se reunieron este jueves con Cristóbal Montoro, María Dolores de Cospedal, Javier Arenas y Manuel Cobo en la sede del partido y les explicaron que hay ediles que tienen dinero del Ayuntamiento en el banco, y superávit, pero no pueden gastarlo. Montoro y Antonio Beteta, secretario de Estado de Administraciones Públicas, se comprometieron a estudiar una solución técnica para los Ayuntamientos que mejor han cumplido en la reducción del déficit y tienen una situación financiera más desahogada.
La cercanía de las elecciones pesa mucho y Montoro, un histórico del PP, intentará ayudar a ganar esos comicios no solo con la reforma fiscal, que se empezará a notar en 2015, sino con otras medidas como esta relativa manga ancha para algunos municipios. Según algunos de los presentes, otro asunto que le reclamaron al ministro, en especial el alcalde de Palma de Mallorca, Mateo Isern, es la posibilidad de bajar el IBI. Las reformas de Montoro lo han subido y él pidió un margen para bajar el impuesto de bienes inmueble como el que tienen las autonomías para bajar su tramo del IRPF si tienen una buena situación financiera.
En la reunión, algunos alcaldes también sacaron la reforma electoral para la elección directa, anunciada por Mariano Rajoy. Íñigo de la Serna, alcalde de Santander y presidente de la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP), lo había defendido por la mañana tras la reunión de la federación. Tanto Cospedal como Arenas explicaron en la reunión que la propuesta va en serio y el PP la quiere sacar adelante antes de las elecciones de 2015, aunque no aclararon si está dispuesto a asumir el coste político de sacarla en solitario.
Todos los alcaldes del PP apoyaron la iniciativa, que está siendo muy criticada desde la oposición porque considera que Rajoy la quiere sacar adelante para beneficiar a su partido ante el fraccionamiento del voto de la izquierda. En la nota oficial, Arenas pide al líder del PSOE, Pedro Sánchez, que presente una fórmula más democrática que la que plantea el PP de elegir al alcalde más votado. “Los alcaldes quieren el mismo método que Sánchez, que ha sido elegido por el 49% sin mayoría absoluta”, aseguró.
Fuente: El País
dijous, 3 de juliol del 2014
PP y PSOE negociarán la elección directa de alcaldes
Los populares aspiran a pactar una reforma electoral antes de las municipales de mayo del 2015
El PSOE está dispuesto a dialogar con el PP sobre la pretensión de los populares de consensuar un sistema de elección directa de los alcaldes. Pero los socialistas exponen importantes reservas y preferencias previas. Exigen un consenso amplio y "sin trampas" electoralistas del PP, y avanzan su defensa de la fórmula de segunda vuelta para el caso de que el concejal municipal no alcance un determinado umbral de apoyos en las urnas. Los populares no concretan de momento su propuesta pero subrayan su deseo de consensuar la reforma a tiempo de aplicarla en las municipales del 2015 aunque, eso sí, dentro de un ambicioso "paquete de regeneración democrática".
El presidente Mariano Rajoy destacó ayer el carácter "prioritario" de la regeneración. Se trata de "corregir errores en el funcionamiento de nuestras instituciones" mediante "un esfuerzo de todos". Rajoy señaló no obstante su especial interés en la participación del PSOE en dicho esfuerzo. "Los partidos mayoritarios en algunas cosas deben entenderse", subrayó, y ahí incluyó también "la defensa del modelo y la forma de Estado". Rajoy consideró que lo importante es un acuerdo en torno a que el alcalde sea el más votado y no cerró la puerta al sistema de doble vuelta. "Eso habría que verlo", señaló, convencido de que la clave es el acuerdo sobre la elección directa.
Desde el Congreso, el portavoz del PP, Alfonso Alonso, concentró su discurso en la necesidad de alcanzar el consenso con el PSOE y evitó plantear propuestas concretas sobre cómo debería sustanciarse esa elección directa. Las fuentes populares consultadas sí apuntaron la fórmula de que el cabeza de la lista más votada se convierta en alcalde, con la opción de establecer una "prima de mayoría" para -a partir de cierta diferencia respecto a la segunda fuerza más votada- asegurarle el control de la institución.
Los socialistas mostraron un claro rechazo a tal prima de mayoría y, sin llegar a dibujar líneas rojas, se pronunciaron a favor de una segunda vuelta en casos necesarios para apuntalar democráticamente a los alcaldes. La portavoz del PSOE en el Congreso, Soraya Rodríguez, dijo sí a intentar el diálogo con el PP a este respecto pero atribuyó el súbito interés de los populares a "su preocupación ante la posible pérdida de muchos ayuntamientos". El responsable de política municipal de los socialistas, Gaspar Zarrías, dijo que el consenso en esta cuestión debe reunir a "todos" los partidos parlamentarios. Y expuso dos precedentes que a su juicio casan mal con las nuevas ansias del PP en materia democrática: una reforma local que según él "ha vaciado de capacidad política" a los ayuntamientos, y una reforma del estatuto de Castilla-La Mancha que, con reducción del número de diputados, "favorece los intereses electorales del PP".
La elección directa de alcaldes requeriría una reforma de la ley orgánica del Régimen Electoral General, además de un reajuste de la de Régimen Local.
Fuente: La Vanguardia
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